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Cómo una biblia hallada en rancho Izaguirre de Jalisco se convirtió en un indicio para la familia de una joven desaparecida

Por Paulina Nares, CNN en Español

Una mochila, una maleta, unos tenis y una biblia pueden ser, para la mayoría de las personas, objetos cotidianos. Pero para Rubí representan la posible confirmación de su peor presentimiento: que su familiar Merari Noemí García Mejía estuvo en el rancho Izaguirre, en Jalisco, al que parientes de personas desaparecidas califican como “campo de reclusión y exterminio” de agrupaciones criminales, algo que las autoridades federales aún investigan.

Rubí vio la transmisión en vivo del colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco del 5 de marzo en el rancho donde se encontraron restos humanos, prendas y objetos personales que, según las autoridades mexicanas, apuntarían a una cantidad indeterminada de homicidios y posiblemente otros crímenes. Entonces, le pareció “imposible” que, entre todos esos zapatos, carteras, mochilas y zapatos llenos de tierra estuvieran las cosas de Merari, quien vivía en Zapopan, Jalisco, antes de ser reportada como desaparecida hace casi un año.

“Cuando yo vi el video reconocí los pares de tenis, una mochila y una maleta porque fue lo último que publicó en su Facebook. Pero no me quise hacer ideas y hasta pensé: ‘Cualquier persona tiene ese tipo de zapatos’”, dice Rubí, quien pidió que CNN la identificara solo con ese pseudónimo por seguridad.

Sin embargo, casi al final de la transmisión, junto a un altar de San Judas, se percató de una biblia muy particular con pasta gris, no tan común y muy elegante, de un grupo religioso al que pertenece su familia y como la que su mamá le había regalado a Merari.

“En ese momento pensé que ya eran muchas coincidencias. Sentí como si fuera una señal de que ella estuvo ahí. Fue algo muy duro. Nunca le desearía eso a nadie, es algo muy doloroso”, cuenta Rubí.

Rubí dice que, en abril de 2024, Merari —quien tenía 19 años cuando desapareció en Guadalajara, Jalisco, según dijeron las autoridades locales a su familia- le contó que personas desconocidas la contactaron por Facebook para ofrecerle un empleo y después le pidieron su número telefónico para enviarle los detalles.

“Me comparte una captura de pantalla en donde le ofrecían 6.000 pesos (unos US$ 290) semanales. Para mí fue muy irreal, más que nada porque no había concluido ni siquiera la secundaria”, señala Rubí. “Le dije: ‘Este trabajo es falso, no es posible que te estén ofreciendo esa cantidad de dinero’”, agrega. También le pareció extraño que les ofrecieran clases de defensa personal: “Qué trabajo te va a ofrecer clases de defensa. O sea, ¿cómo para qué?”, se pregunta.

Rubí detalla que el mensaje agregaba que el hospedaje, los alimentos y los viáticos correrían por cuenta de la supuesta agencia. Aunque no se especificaba de qué era este empleo, Rubí dice que lucía como un ofrecimiento para guardia de seguridad, un trabajo que Merari había desempeñado anteriormente.

Merari necesitaba dinero para hacerse cargo de su bebé y los gastos del hogar ―en la zona metropolitana de la capital del estado, Guadalajara―, tras separarse de su pareja por violencia familiar, cuenta Rubí. Después de este episodio, Merari consiguió un empleo, y Rubí pensó que había descartado la oferta que vio en redes sociales. Pero esto cambió a los dos días de no saber de ella; cuando no pasó a buscar a su hijo a la casa de su mamá, quien le ayudaba a cuidarlo mientras trabajaba, pensó lo peor.

Enseguida fueron a presentar la denuncia por su desaparición en la Fiscalía de Jalisco, estado que tiene la mayor cantidad de personas desaparecidas y no localizadas en México, con más de 15.000 reportes, seguido de Tamaulipas, con más de 13.000 y el Estado de México con más de 13.500, según cifras de la Comisión Nacional de Búsqueda y la Secretaría de Gobernación de México, que comprenden del 31 de diciembre de 1952 al 28 de marzo de 2025.

Desde que la familia de Merari hizo la denuncia en la Fiscalía de Jalisco, el 22 de mayo de 2024, ha tenido que lidiar con las palabras “paciencia” y “tiene que esperar”.

“Yo siento que, aunque uno está desesperado, ellos ya lo ven como si fuera uno más, como de: ‘Espérense a ver qué pasa’. No le toman tanta importancia”, lamenta. CNN está intentando obtener comentarios de la Fiscalía de Jalisco.

Meses después de haber levantado la denuncia, la Fiscalía estatal les avisó que la Policía Cibernética encontró que la última llamada y ubicación del teléfono de Merari se registró en la nueva central de Guadalajara. Pero de ahí no hubo más avances. “Ya no supimos nada más, ya no nos dijeron nada hasta que reconocí las cosas en el rancho”, agrega.

Rubí señala que han tenido que ser fuertes por el bebé y una hermana de 12 años, a la que le dijeron que Merari se fue a buscar trabajo, pero no ha regresado y que está incomunicada. Algunos integrantes de la familia toman la terapia psicológica que les ofreció la Fiscalía local.

En cuanto Rubí le avisó a la madre de Merari lo que había visto en el video del colectivo, un momento que describe como “lo más duro y peor” que le ha pasado, acudieron nuevamente a la Fiscalía del estado, donde les dijeron que debían esperar más meses “porque todo lo que está ahí es evidencia”. Le indicaron que publicarían un álbum de imágenes y que estuviera atenta para que reconocieran las cosas de su familiar, pero que tampoco les iba a ser posible hacerle alguna prueba de ADN a los huesos que encontraron “porque fueron temperaturas muy altas como los calcinaron”.

Rubí checó si la biblia y los otros artículos que reconoció estaban en el inventario que compartió la Fiscalía General de Jalisco con cerca de 2.000 objetos encontrados en el rancho y que ahora son clave para muchas familias que buscan indicios de sus seres queridos en México donde, según cifras oficiales, hay más de 125.000 personas desaparecidas y no localizadas.

“Yo sí revisé la lista que compartió la Fiscalía, pero no vi nada; precisamente nos contactaron para citarnos, pero no sé qué nos vayan a decir”, dice Rubí. “La Fiscalía ya sabe que reconocimos las prendas, pero en este caso nos dijeron que hay que seguir esperando”, añade.

El relato de Rubí se asemeja a las declaraciones de la representante del colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, Indira Navarro, quien dijo que personas reportadas como desaparecidas eran llevadas a ese rancho. Según Navarro, algunas víctimas eran engañadas con ofertas de trabajo. “Los citaban en la central de autobuses, les quitaban el celular, quemaban sus pertenencias. Esto coincide con lo que nos han contado jóvenes con los que he hablado”, detalló.

Pese a que el colectivo denunció estos hechos ante las autoridades locales, Navarro afirmó que no recibieron respuesta. La Fiscalía de Jalisco informó el 10 de marzo en un comunicado sobre “posibles omisiones de cualquier autoridad y fincar responsabilidades”. Y las autoridades federales informaron que dieron de baja 67 cuentas en plataformas que eran utilizadas para reclutamiento de personas para una organización criminal que operaba en Teuchitlán, Jalisco, aportando elementos esenciales para el esclarecimiento de los hechos ocurridos en el rancho Izaguirre.

CNN le preguntó a la Fiscalía de Jalisco y un vocero respondió que la dependencia “no emite opiniones sobre pronunciamientos de actores de cualquier ámbito de la sociedad”.

La Fiscalía de Jalisco dijo en un comunicado, publicado el 12 de marzo, que el rancho fue descubierto originalmente en septiembre de 2024 durante una operación realizada por la Guardia Nacional, en la cual se detuvieron a 10 personas, se liberaron a dos personas secuestradas y se encontró a una muerta.

Posteriormente, la Fiscalía General de la República (FGR) de México informó el 19 de marzo que asumiría la investigación del predio de Teuchitlán donde se encontraron “restos humanos”, y denunció errores y omisiones en las primeras pesquisas.

Algunos de ellos, fueron enumerados por el fiscal general de México, Alejandro Gertz Manero, en una conferencia de prensa el 19 de marzo. Dijo que no se realizó el rastreo de indicios o huellas de los hechos y que no se cumplió con el debido registro e identificación de todo lo hallado, sobre todo las prendas de vestir y calzado que quedaron abandonados en ese sitio.

Añadió que no se procesaron debidamente los vehículos encontrados y que no se dio intervención inmediata a la FGR por los delitos de posesión y utilización de armas de fuego de alto calibre y por delincuencia organizada, ni tampoco se ordenó la inmediata identificación de las huellas dactilares que se encontraron.

“Yo creo que si las autoridades tuvieran una persona desaparecida harían hasta lo imposible por buscar a su familiar”, dice Rubí, y agrega que ojalá “tuvieran tantita empatía y que hicieran bien su trabajo, lo que les toca. En nuestro caso no tenemos las posibilidades”, lamenta.

La Fiscalía de Jalisco informó el 25 de marzo que la Fiscalía General de México había tomado el control y resguardo del Rancho Izaguirre. “La Fiscalía del estado ratifica su disposición para colaborar con la FGR en la procuración de justicia en el caso”, señaló.

Tras el hallazgo del rancho Izaguirre, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, dio a conocer medidas para fortalecer la Comisión Nacional de Búsqueda, entre ellas la creación de una base nacional única de información forense alimentada por las 32 fiscalías estatales y la federal; el desarrollo de una plataforma nacional de identificación humana y la búsqueda inmediata de personas sin necesidad de esperar 72 horas.

Aunque Sheinbaum aseguró que, en su Gobierno “no habrá construcción oscura de verdades”, luego de que se dio a conocer el macabro caso, Rubí considera que si no fuera por el colectivo y las madres buscadoras no habría avances.

“No tendríamos nada. Por eso estamos profundamente agradecidos, porque hacen el trabajo que no les toca”, comenta. Añade que quieren creer que sí habrá un avance en la investigación y pide a Sheinbaum que “ojalá se ponga del lado de las madres buscadoras”.

El 22 de marzo, autoridades mexicanas informaron sobre la detención de un hombre acusado de dirigir tareas para reclutar y adiestrar a posibles nuevos integrantes para el Cártel Jalisco Nueva Generación, uno de los más violentos del país. Según investigaciones federales, es uno de los líderes de un grupo “dedicado al reclutamiento de personas en campos de adiestramiento”.

Pero a medida que surge más información sobre el caso, Rubí dice que tienen más preguntas que respuestas. “No buscamos culpables, lo único que buscamos es respuestas por parte del Gobierno”, aclara.

También denuncia que ha recibido mensajes de personas desconocidas que afirman haber estado con Merari en ese lugar, ocasionándole mayor dolor e incertidumbre. Además, se ha sentido intimidada con mensajes para que deje de compartir su testimonio.

El hallazgo del Colectivo Guerreros Unidos de Jalisco, que es uno de los más de 100 grupos que realizan labores de búsqueda en México, es una trágica señal de la crisis de personas desaparecidas en México, que se agudizó a raíz de la llamada “guerra contra el narcotráfico” emprendida por el entonces presidente de México, Felipe Calderón (2006-2012).

Desde que salió a la luz el caso del rancho Izaguirre, activistas, familiares y colectivos han manifestado varias inconformidades. Una de ellas fue sobre un recorrido organizado por la Fiscalía General de la República (FGR) y la Fiscalía de Jalisco, en el que varias personas acudieron con la esperanza de encontrar algún indicio de su familiar, pero al llegar se encontraron con que las autoridades habían recogido toda la evidencia como parte de la investigación que realizan. Rubí cuenta que no asistieron esa vez porque tienen miedo. “Estamos intentando cuidar nuestra seguridad”, menciona.

Rubí dice que para ella y su familia el camino de la búsqueda es “pesado”, y está consciente que en ese recorrido no están solos, pues hay miles de familias que están pasando por lo mismo.

“Es muy pesado porque su desaparición de verdad nos ha dejado un vacío enorme”, relata Rubí, mientras recuerda que el pasado 13 de febrero Merari cumplió 20 años. Ella “es una persona muy alegre, siempre nos alegraba a todos, sacaba un chiste. Siempre se estaba riendo”.

Pero mantienen la esperanza. “No la estamos dando por muerta. Hasta que nos entreguen alguna prueba o algún cuerpo o algo que de verdad justifique eso, pero la vamos a seguir buscando porque la necesitamos nosotros y la necesita su hijo”, finaliza Rubí.

Con información de Mario González, Daniela Patiño, Belén Zapata, Gerardo Lemos, Verónica Calderón, Mauricio Torres, Rey Rodríguez, Rocío Muñoz-Ledo, Sol Amaya y Sebastián Jiménez, de CNN Español.

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