Republicanos del Senado adoptan presupuesto para avanzar en la agenda de Trump en medio luchas por el gasto en el Capitolio
Por Sarah Ferris y Haley Talbot, CNN
Los líderes del Partido Republicano del Senado dieron un paso clave para impulsar la multimillonaria agenda del presidente Donald Trump en el Congreso, desencadenando al mismo tiempo una guerra dentro del partido sobre cómo pagarla.
Los republicanos en Washington se están moviendo con urgencia para entregar a la Casa Blanca una victoria política sobre los impuestos y la seguridad fronteriza en medio de una escalada de la guerra comercial. Pero el camino por delante será difícil para el líder de la mayoría en el Senado, John Thune, y el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, que cuentan con escasas mayorías en sus cámaras y tendrán que resolver complejas luchas partidistas que ya están dividiendo a los halcones fiscales de extrema derecha del Partido Republicano y a su ala más afín al establishment.
En las primeras horas de este sábado, después de una sesión de trabajo nocturna, el Senado realizó una votación final para adoptar un nuevo proyecto de presupuesto que permitirá a los principales republicanos comenzar a redactar el primer gran paquete legislativo de Trump. Los senadores republicanos Rand Paul, de Kentucky, y Susan Collins, de Maine, fueron los únicos republicanos que se unieron a los demócratas para oponerse a la resolución.
Durante la sesión de votación de más de seis horas conocida como “vote-a-rama”, los demócratas, bloqueados fuera del poder en Washington y limitados en su capacidad para contrarrestar la agenda del Partido Republicano, forzaron votaciones para golpear a los republicanos en una serie de puntos políticos débiles.
El líder de la minoría demócrata, Chuck Schumer, se centró en la creciente angustia y ansiedad por la política económica de Trump, ofreciendo una enmienda dirigida a los aranceles del presidente. “El impuesto arancelario del presidente Trump es una de las cosas más tontas que ha hecho como presidente y eso es mucho decir”, dijo. Su enmienda no recibió suficiente apoyo para ser aprobada.
Entre las enmiendas propuestas por los demócratas había una destinada a apoyar a Ucrania contra la agresión rusa y otra que combatía los cambios del Departamento de Eficiencia Gubernamental en la administración de la Seguridad Social. El partido insistió en que los republicanos están presionando para recortar los impuestos a los estadounidenses más ricos y argumentó que los recortes de gastos propuestos en el anteproyecto impondrían importantes recortes a programas de prestaciones públicas como Medicaid.
En particular, la primera enmienda presentada por los republicanos en la maratónica sesión de votaciones fue la del senador Dan Sullivan, de Alaska, en un intento de mostrar el apoyo del partido a la protección del programa que proporciona servicios sanitarios a más de 72 millones de estadounidenses. Fue aprobada por 51 votos a favor y 48 en contra.
Aunque al final no lo consiguieron, los demócratas lograron a veces arrancar algunos votos a los republicanos. En un caso, Collins y su compañera senadora republicana Lisa Murkowski se unieron a todos los demócratas para votar a favor de una enmienda que “reitera la importancia de FEMA y su papel continuo en la prestación de ayuda no partidista y a largo plazo a los supervivientes de desastres”.
Ambas cámaras deben acordar el mismo proyecto de presupuesto para desbloquear el siguiente paso hacia la legislación para implementar la agenda de Trump, utilizando poderes especiales a prueba de maniobras dilatorias conocidos como reconciliación presupuestaria.
Ahora, los planes de Thune –que incluyen billones de dólares en exenciones fiscales permanentes y nuevos fondos para la seguridad nacional, con solo recortes nominales del gasto– tendrán que sobrevivir en la Cámara de Representantes, mucho más conservadora y liderada por el Partido Republicano.
Media docena de legisladores del Partido Republicano de la Cámara de Representantes y asesores de alto nivel dijeron este viernes a CNN que siguen siendo escépticos de que el plan del Senado pueda sobrevivir en su cámara, donde los conservadores de línea dura buscan al menos US$ 1,5 billones en recortes, en comparación con el objetivo del Senado de US$ 4 billones. Johnson ha dicho que planea llevar la propuesta del Senado al pleno de la Cámara la próxima semana.
“Me preocupa que vaya a perjudicar el impulso y va a haber gente aquí, especialmente los halcones fiscales, que van a decir que esto es un ejercicio poco serio. Y creo que la gente se echará atrás”, dijo esta semana Jodey Arrington, presidente de la Comisión de Presupuestos de la Cámara de Representantes, que dirigió el plan presupuestario del Partido Republicano.
Arrington se negó a decir si apoyaría el proyecto presupuestario del Senado: “Hay mucho que depende del éxito del proyecto de reconciliación, pero empieza con un marco fiscal que sea responsable”.
La magnitud de los recortes de gastos tiene un peso especial para los conservadores de la Cámara de Representantes, dado que Trump también espera utilizar el paquete para elevar el límite de endeudamiento de la nación. Si los líderes del Partido Republicano no actúan en este proyecto de ley, Trump se verá obligado a trabajar con los demócratas para lograrlo y posiblemente tendrá que hacer concesiones para ganarse su apoyo.
El propio proyecto del Senado ofrece pocos detalles sobre cómo será finalmente el proyecto de ley de Trump. Dado que se trata de un paso principalmente procedimental, no resuelve ninguna de las grandes cuestiones políticas, como cómo serían los recortes fiscales, la financiación de qué programas se recortaría o cómo se gastaría el dinero para la frontera.
Pero esas cuestiones tendrán que resolverse esta primavera y este verano. Los líderes del Partido Republicano se apresuran a aprobar el paquete completo de Trump antes del receso de agosto.
Trump, por su parte, aseguró a los miembros de la Comisión de Presupuestos del Senado que trabajaría para apuntalar los votos a favor de su resolución en la Cámara. Declaró a principios de esta semana que el plan tenía su “apoyo total y completo”.
“Del mismo modo, la Cámara está trabajando en la misma línea. Todos los republicanos, de la Cámara y del Senado, deben UNIRSE. Tenemos que aprobarlo INMEDIATAMENTE!”, dijo en su plataforma Truth Social.
El drama sobre los recortes de gastos se ha venido vislumbrando incluso desde antes de las elecciones. En los discursos de la campaña electoral, Trump dejó claro que quería grandes rebajas fiscales y aumentos sustanciales para la seguridad nacional.
Pero Trump también asumió el cargo en enero con un ala de halcones fiscales envalentonada en el Congreso, particularmente en la Cámara de Representantes, que han estado furiosos por años de aumentos del gasto impulsados por la pandemia bajo la administración de Biden.
Esos ultraconservadores, incluidos los del Freedom Caucus de la Cámara de Representantes, han dicho que prefieren que el Congreso no apruebe nada a que apruebe algo que aumente el déficit.
El representante de Carolina del Sur Ralph Norman, que forma parte de la comisión de presupuesto de la Cámara, calificó recientemente de “no negociables” los recortes de US$ 1,5 billones de la Cámara.
Cuando se le preguntó si estaría dispuesto a hundir la agenda de Trump por esta cuestión, Norman no dudó: “Yo, diría, si haces eso, entonces soy un voto negativo y asumiremos las consecuencias”.
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