El jaguar, rey de los felinos de América, tiene una nueva oportunidad en el Gran Chaco gracias a la liberación de Miní
Por CNN en Español
El Gran Chaco fue testigo de un hito en la lucha por la conservación del jaguar, rey de los felinos de América: allí se liberó, por primera vez en la historia, un ejemplar femenino salvaje trasladado para promover la conservación de la especie.
Miní, una yaguaraté nacida en el Parque Nacional Iberá, fue liberada por la organización Rewilding Argentina en el Parque Nacional El Impenetrable, en el norte del país, un área de 128.000 hectáreas dentro del Gran Chaco con bosques de algarrobos, palo santos y quebrachos, así como bañados, pastizales y lagunas.
La liberación de esta hembra jaguar es clave para promover la reproducción y por ende supervivencia de la especie en ese ecosistema: según la fundación Rewilding Argentina —un proyecto que forma parte de la Iniciativa Perpetual Planet de Rolex—, en años recientes se había confirmado la presencia de solo 10 jaguares machos en el Gran Chaco, un bioma que se extiende en áreas de Argentina, Paraguay, Bolivia y Brasil, y que constituye el segundo bosque más grande de América del Sur.
En 2024 fueron liberadas allí dos hembras, una nacida en cautiverio y otra rescatada en Paraguay, y este marzo se sumó a ese grupo Miní.
“Sabemos que los jaguares machos salvajes están resistiendo en focos aislados del norte de Argentina, pero necesitan hembras, diversidad genética y conectividad para prosperar”, dijo Sebastián Di Martino, director de conservación de la fundación, en un comunicado que anuncia la liberación. “La acción de hoy transformará una población en vías de extinción a una población sana y reproductiva, y llamará la atención sobre la necesidad de ampliar las zonas protegidas para proporcionar un hábitat seguro”, agregó.
El trabajo para la recuperación del jaguar en el Gran Chaco se remonta a 2018, según la organización, cuando un guardabosques descubrió las huellas de un ejemplar macho, que a posteriori fue bautizado Qaramta. Lo monitorearon y lo juntaron con hembras que habían sido criadas en cautiverio en el parque Iberá, y tuvieron crías que crecieron en libertad.
A nivel mundial, el jaguar está calificado como “casi amenazado”, según la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. En Argentina, no obstante, su situación es mucho más grave: ha perdido el 95% del área que habitaba originalmente y se encuentra en peligro crítico de extinción.
Además, los jaguares salvajes que sobreviven están en poblaciones fragmentadas o aislados, por lo que el trabajo de Rewilding Argentina y otras organizaciones que están abocadas a la conservación de esta especie emblemática americana también tiene como objetivo conectar los hábitats.
Sofía Heinonen, bióloga de profesión y directora de Rewilding Argentina, explicó en entrevista con CNN en Español el meticuloso proceso para trasladar a Miní desde su lugar de origen hasta su nuevo hogar: los profesionales encargados de la operación la recapturaron, la anestesiaron, la controlaron, la introdujeron en una caja de transporte que voló hasta el norte de Argentina, luego la cambiaron a una camioneta y finalmente la dejaron en un corral en el que debía pasar un tiempo hasta aclimatarse y poder andar libre por el monte chaqueño.
“Nosotros construimos corrales muy amplios, de una hectárea, dos hectáreas, para poder generar individuos que puedan ser liberables en la naturaleza. En estos espacios grandes les damos presa viva, es decir, tiene que cazar para comer”, explicó.
Miní cumplió el proceso y se convirtió en un símbolo del avance en la conservación de la especie. “Espero que el viaje de Miní sirva para llamar la atención sobre los retos a los que se enfrentan la población y la fauna del Chaco. Es la prueba de que podemos cambiar la trayectoria que llevamos y luchar contra la extinción masiva trabajando juntos”, dijo tras su liberación Kristine Tompkins, presidenta de Tompkins Conservation, organización de la que surgió Rewilding Argentina.
En el Gran Chaco, Miní compartirá hábitat con otras especies amenazadas como el tatú carreta, el oso hormiguero y el tapir.
La presencia de los jaguares o yaguaratés —nombre que proviene del tupí-guaraní “yaguara”, que significa “el que caza de un salto”— es clave para que los ecosistemas se mantengan sanos por dos motivos, explica a su vez el World Wildlife Fund: por un lado, al ser los mayores depredadores del continente, regulan los tamaños de las poblaciones de otros animales. Por otro, como necesitan grandes porciones de territorio para desarrollarse, son una “especie sombrilla”, es decir “una especie que, al ser protegida, conserva el hábitat de otros cientos de especies que comparten su hogar”. “En otras palabras, si el jaguar está sano, su ecosistema y el resto de especies que habitan allí lo están”, explica la organización.
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