Guerra de las Malvinas: la relación de amistad entre un excombatiente argentino y otro inglés
Por Manuela Castro, CNN en Español
Rubén Otero se dio cuenta de que no sentía sus piernas. Recién rescatado del mar gélido, colgaba de un arnés que lo trasladaba de la balsa al barco que lo devolvería a tierra firme. Tenía la mitad del cuerpo congelado. Era un 3 de mayo de 1982, justo un mes y un día después del comienzo de la Guerra de las Malvinas. Habían pasado 24 horas desde que los ingleses habían hecho estallar dos torpedos contra el crucero ARA General Belgrano, desde un submarino ubicado fuera de la zona del conflicto, a 337 kilómetros al sur de la isla.
Rubén estaba entre los 1.093 tripulantes argentinos en la embarcación, de los cuales murieron 323, casi la mitad del total de muertos que Argentina registró durante toda la guerra, 649.
David Jackson prefiere no recordar esos meses de conflicto, que terminaron el 14 de junio del mismo año con la rendición de Argentina. Desde Collington, un pueblo en Inglaterra, le dice a CNN que solo hacía su trabajo, servir al Ejército británico como Royal Marine: “Fue solo una pequeña parte de mi vida y no estoy muy orgulloso de lo que hice”, confiesa.
“Les tocó en suerte una época extraña”, reza una poesía titulada “Juan y John”, que Jorge Luis Borges escribió en 1985, y que contaba la historia de dos hombres, un argentino y un inglés, que habían combatido en las islas del archipiélago en el océano Atlántico Sur.
En la ficción de Borges, Juan y John solo coincidieron en las islas durante el conflicto y nunca más volvieron a verse. Pero la historia de Rubén y David es muy distinta. El presagio del autor se cumplió.
En 2016, la actriz y directora de teatro argentina Lola Arias convocó a seis exsoldados, tres de cada país, para contar la historia. Así se conocieron Rubén, David, y otros cuatro excombatientes que integraron el elenco de “Campo Minado”, una obra de teatro sobre la Guerra de las Malvinas que recorrió distintos países del mundo.
David explica que la imagen del encuentro como “enemigos conociéndose” es más un estereotipo de la sociedad. Cuenta que él no sentía rencor específico contra los argentinos por la guerra.
“No tengo quejas. No tengo nada que reprochar, por así decirlo. Lo único que, esto lo he dicho muchas veces en entrevistas a lo largo de los años, sobre cualquier cosa que me molestara, fue en 1986. Me refiero a ‘la Mano de Dios’ de Maradona. Ese fue el único pensamiento y sentimiento antiargentino que tuve, cuando nos hizo un gol con la mano”, dice, explicando que las decisiones sobre el conflicto no las tomaban los soldados sino los políticos. “Hubo huelgas (en el Reino Unido) y Margaret Thatcher no era muy popular”, recuerda.
Rubén, desde su casa en Buenos Aires, dice que tiene total conciencia de que quienes atacaron al general Belgrano fueron los ingleses.
“No los vimos cara a cara, pero sabíamos quiénes habían sido (…) y la bronca esa contra los ingleses, la seguís teniendo toda la vida”, explica a CNN desde la sala de ensayo que tiene en su casa en Buenos Aires. Es la misma sala en la que 30 años después del hundimiento del crucero tocaría la canción “Soldier, soldier”, que David compuso y que formará parte, en su versión acústica, de su próximo álbum llamado “Threads: Stripped back and vulnerable”.
“He estado en casa de Rubén y su familia muchas veces, porque hemos estado en Argentina cinco o cuatro veces. La primera vez me enseñó dónde trabajaba, en su imprenta, y luego me enseñó su habitación, donde está su batería, y creo que su hijo estaba allí tocando el teclado. Yo tomé la guitarra y tocamos algo de música. Tocar música con otras personas tiene algo especial. Va más allá de simplemente tocar una canción, sobre todo cuando las canciones tienen un significado”, reflexiona David.
“Me di cuenta de que éramos iguales, en el sentido de que somos personas que habitamos el mismo mundo. Tenemos familia, tenemos hijos, tenemos perro, gato…”, dice Rubén. Y, como si fuera acordado -aunque no lo fue y las entrevistas ocurrieron en momentos diferentes- David, sin saberlo, completa la frase: “…el coche, la hipoteca, los hijos y el perro”.
La música, el teatro y el arte, los unieron.
Rubén no dejó los escenarios y en la actualidad sigue contando su historia en la obra de teatro “Seguir a flote”, que presenta en Buenos Aires.
David, además de la música, se formó como psicoterapeuta, trabaja sobre estrés postraumático e investiga de manera independiente sobre las dificultades sociales y culturales de los veteranos de guerra y sus familias en nuestra sociedad.
Rubén, David y sus compañeros de obra vivieron años de funciones teatrales y giras en Argentina, Inglaterra y otros lugares del mundo. Así, compartieron sus vidas y sus familias. Hoy, David desde el Reino Unido y Rubén desde Argentina, se ponen al día de tanto en tanto en el grupo de WhatsApp de Campo Minado, conservando los mejores recuerdos.
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