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La tuberculosis es la principal causa infecciosa de muerte en el mundo. La congelación de fondos podría empeorar el escenario

Por Issy Ronald, CNN

Cuando los trabajadores de la salud dejaron de visitar su casa en Pakistán para administrarle medicamentos contra la tuberculosis, Ratna Jamni comenzó a arrastrarse hasta una clínica “paso a paso con dolor, cuando incluso permanecer de pie se siente imposible”.

El hombre de 40 años había estado recibiendo tratamiento y apoyo de salud mental durante meses en su casa después de contraer tuberculosis resistente a los medicamentos, pero esas visitas se han interrumpido.

“Cada viaje es doloroso, agotador y humillante. No sé cuánto tiempo más podré aguantar esto”, declaró a CNN a través de la Fundación Dopasi, una ONG con sede en Pakistán cuyos programas financiados por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) le brindaron atención médica.

“El viaje es largo, mi cuerpo está débil y cada respiración se siente más pesada que la anterior. Me pregunto si vale la pena. Ojalá terminara este sufrimiento; o que volviera la ayuda o que ya no tuviera que soportar este dolor”.

La tuberculosis, una infección bacteriana que generalmente se encuentra en los pulmones, sigue siendo la principal causa de muerte infecciosa en el mundo, y causa 1,25 millones de muertes en todo el mundo en 2023, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Con la atención médica y los medicamentos adecuados, la tuberculosis es tratable y prevenible. Sin tratamiento, su tasa de mortalidad se acerca al 50%.

Al igual que el de millones de otros pacientes con tuberculosis en todo el mundo, el tratamiento de Jamni contaba con el apoyo de USAID. Ahora, este se ha visto interrumpido por la repentina congelación y posterior recorte de amplios fondos de la agencia por parte del Gobierno de Trump.

Los grupos de ayuda y los médicos advierten que estos recortes probablemente causarán miles de muertes innecesarias y un aumento de las infecciones de tuberculosis en todo el mundo, incluso en Estados Unidos mismo, y crearán las condiciones para que se propague una forma de la enfermedad extremadamente resistente a los medicamentos.

Se estima que ya han muerto más de 11.000 pacientes adicionales de tuberculosis en los dos meses transcurridos desde que se congelaron casi todos los fondos de USAID el 24 de enero, según un modelo elaborado por la organización afiliada a las Naciones Unidas Stop TB Partnership.

También se espera que las infecciones de tuberculosis aumenten entre un 28 y un 32% a nivel mundial este año como resultado de los recortes, según un memorando emitido por un alto funcionario de USAID, Nicholas Enrich, quien fue puesto en licencia administrativa.

El Departamento de Estado, que ahora maneja las consultas para USAID, le dijo a CNN que ciertos programas contra la tuberculosis están “activos hoy en más de una decena de países”, de acuerdo “con la exención del secretario (de Estado, Marco) Rubio para la asistencia humanitaria que salva vidas”.

“Estos programas están ayudando a detectar y curar cientos de miles de casos de tuberculosis al brindar acceso a pruebas y medicamentos de bajo costo que salvan vidas”.

La financiación estadounidense fue parte integral de la respuesta mundial a la tuberculosis, ya que distribuía subvenciones tanto directamente a 24 gobiernos nacionales cuyos países tienen altas tasas de la enfermedad como a través de organizaciones no gubernamentales internacionales o locales.

USAID también estuvo profundamente involucrada en la atención sanitaria mundial del VIH/SIDA, y la tuberculosis es la principal causa de muerte entre las personas con VIH, según la OMS.

A diferencia de los cambios anteriores en los flujos de financiación, que llegaron con advertencia previa, esta congelación no tiene precedentes tanto en su escala como en su rudeza, lo que significa que es “muy difícil para estos países encontrar de la noche a la mañana los recursos” para cubrir la brecha, dijo a CNN la Dra. Lucica Ditiu, CEO de la Alianza Alto a la Tuberculosis, afiliada a la ONU.

Y aunque los grupos de ayuda locales piden un cambio hacia la financiación interna, la situación actual se está deteriorando.

Para los 27 países más afectados por los recortes, esa brecha de financiación está causando “fallas devastadoras en su respuesta a la tuberculosis, con consecuencias devastadoras”, dijo la OMS en una declaración el 20 de marzo.

La naturaleza precisa del impacto ha variado en todo el mundo, según del papel que la USAID desempeñaba en la red de flujos de financiamiento que contribuyeron al programa de tuberculosis de cada país.

En casi la mitad de Mozambique, por ejemplo, actualmente no se le puede diagnosticar tuberculosis a nadie, ya que la financiación estadounidense financiaba sus redes de laboratorios y el sistema que transportaba muestras de saliva y moco, explicó Ditiu. Algunos programas, como el Servicio Mundial de Medicamentos de la Alianza Alto a la Tuberculosis, que facilita el acceso global a medicamentos relativamente baratos, han recuperado parte de su financiación mediante exenciones temporales, añadió Ditiu.

Pero muchos más no lo han hecho y nueve países están teniendo dificultades para adquirir medicamentos contra la tuberculosis, lo que amenaza el acceso de los pacientes a ellos, dijo la OMS.

Los trabajadores de la salud con base en Camboya, Pakistán, Nigeria, Sudáfrica y Eswatini dijeron a CNN que los mayores recortes a sus programas se dieron principalmente en la búsqueda activa de casos, que permite un diagnóstico más temprano para detener la propagación de enfermedades, y en la extensión comunitaria.

Un programa de este tipo financiado por USAID en Camboya, dirigido por la organización local de VIH y tuberculosis KHANA, había examinado a más de 780.000 personas para detectar tuberculosis en áreas remotas, rastreado más de 16.000 contactos cercanos de pacientes con tuberculosis y apoyado a más de 800 pacientes con tuberculosis resistente a múltiples fármacos durante los últimos cinco años, según su director ejecutivo, Choub Sok Chamreun.

Todo ese trabajo se ha detenido. Como resultado, el número de nuevos casos de tuberculosis reportados en la región ha disminuido de aproximadamente 650 a 850 al mes a tan solo 250 en febrero, lo que significa que cientos de personas siguen sin ser diagnosticadas ni recibir atención médica, declaró Chamreun a CNN.

“Esto significa que la gente no acude a los servicios. Significa que la infección continúa propagándose por la comunidad (…) significa que el objetivo de erradicar la tuberculosis para el 2030 es imposible”, dijo, en referencia al objetivo de la ONU de eliminar en gran medida la enfermedad para finales de la década.

De manera similar, otro programa de detección de casos apoyado por USAID en 27 distritos de Pakistán ha cesado, junto con los medios de transporte de muestras de esputo y el monitoreo comunitario que tiene como objetivo identificar cualquier barrera al tratamiento de la tuberculosis, le dijo a CNN Kinz ul Eman, CEO director ejecutivo de la Fundación Dopasi.

Los recortes repentinos también significan implican inmediatamente a los trabajadores de salud de campo que “realmente arriesgaron su vida para apoyar la actividad de su proyecto, para apoyar a su comunidad”, agregó.

La tuberculosis afecta desproporcionadamente a las comunidades marginadas y a las personas que viven en la pobreza, para quienes la atención sanitaria gubernamental es menos accesible, lo que hace que dicha extensión sea aún más importante.

Uno de esos programas, supervisado por el Dr. Steven John, funcionario del Ministerio de Salud del estado de Adamawa, en Nigeria, estaba implementando atención médica contra la tuberculosis para las poblaciones nómades de ese lugar.

Con la congelación de fondos, su programa ya no puede llegar al 60-70% de la comunidad que aún no ha accedido a sus servicios, incluso cuando la gente allí “se acerca a la organización (y pregunta) ‘¿Cuándo vendrás?’”, dijo a CNN.

La restricción repentina del acceso a los medicamentos y al tratamiento también crea las condiciones para que una cepa de tuberculosis mutada y resistente a múltiples fármacos prospere, ya que los pacientes que se encuentran a mitad de un régimen de tratamiento de cuatro o seis meses pueden verse obligados a dejar de tomarlos, dicen grupos de ayuda y médicos.

“Cada vez que se interrumpe un tratamiento a mitad de su curso, se promueve la aparición de resistencia a los medicamentos y las personas vuelven a contagiar a otros miembros de su comunidad”, explicó el Dr. Kenneth Castro, profesor de la Universidad Emory, quien anteriormente se desempeñó como director de la división para la eliminación de la tuberculosis en los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU.

Muy pocos medicamentos pueden tratar una forma tan grave de tuberculosis. “Básicamente, se crea una bacteria prácticamente resistente a lo que tenemos”, dijo Ditiu.

Ese riesgo se magnifica porque gran parte de la financiación de USAID, especialmente en África, se centró en apoyar a las personas que viven con tuberculosis multirresistente a los medicamentos, añadió.

Ya están surgiendo informes anecdóticos de pacientes que suspenden sus tratamientos. Una paciente en Uganda comenzó a compartir su medicación con su esposo, lo que significa que ambos toman la mitad de la dosis recetada, según declaró a CNN Bruce Tushabe, funcionario de la Alianza para el SIDA y los Derechos en África Austral, un grupo de defensa.

Otra persona que solía recibir medicamentos de una clínica especializada, ahora cerrada, no puede hacer cola en las clínicas generales debido al estigma que aún enfrentan los pacientes con tuberculosis, agregó Tushabe.

A medida que las tasas de tuberculosis aumentan a nivel mundial, es probable que también aumenten en Estados Unidos, dijo Castro, aunque señaló que el país todavía tiene una de las tasas más bajas del mundo de la enfermedad, con 2,9 casos por cada 100.000 personas.

Sin embargo, las señales de alerta se están haciendo presentes: en enero, el área metropolitana de Kansas City se vio afectada por una ola de tuberculosis, que causó decenas de casos y al menos dos muertes. Además, los casos de tuberculosis infantil en Europa aumentaron un 10 % en 2023, lo que demuestra que la transmisión de la enfermedad continúa, según declaró la OMS el lunes.

“La ironía”, añadió Castro, “es que estas desinversiones terminan resultando en un mayor costo para recuperar y mitigar el daño causado”.

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Jennifer Hansler de CNN contribuyó con este informe.

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