Con la represión de Trump a la disidencia, quienes protestan contra sus políticas migratorias enfrentan una difícil decisión
Por Michael Williams, CNN
Los crecientes esfuerzos del Gobierno de Trump para suprimir y tomar represalias contra la disidencia pública presentan una cuestión difícil para los no ciudadanos que viven en Estados Unidos y quieren protestar contra las políticas del presidente.
¿Vale la pena convertirse en un objetivo?
Activistas y organizadores de protestas dicen que esa es una decisión que millones de personas que viven y trabajan legalmente en Estados Unidos tendrán que tomar a medida que crece la indignación pública contra la administración.
En Houston, el sábado, varios abogados, legisladores y organizadores llevaron a cabo una reunión comunitaria ennfocada en la inmigración, donde explicaron los derechos constitucionales que todas las personas tienen al interactuar con las fuerzas del orden. Sin embargo, la sesión informativa rutinaria incluyó advertencias de precaución para quienes buscan protestar contra los problemas que más les afectan.
“Como organizadores que nos sentimos obligados a protestar en estos días, tenemos que aceptar que podemos estar sujetos a la deportación”, dijo Jaclyn McJunkin, organizadora y activista por los derechos de los inmigrantes, al grupo de unas 50 personas. “Es algo que tienes que aceptar, ¿de acuerdo? Porque si no lo haces, entonces ellos ganan, ¿verdad?”
Para las personas que viven ilegalmente en EE.UU., participar en una protesta pública siempre ha conllevado el riesgo de ser identificadas, detenidas y procesadas para deportación. El riesgo se extiende a los titulares de visas, residentes permanentes legales y beneficiarios de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia que están en el país legalmente: cualquier interacción con las fuerzas del orden podría llevar a la revocación de su estatus u otras consecuencias relacionadas con la inmigración.
Pero las nuevas y amplias órdenes de inmigración de la administración del presidente Donald Trump, junto con la detención de casi una decena de estudiantes y profesores que se encuentran legalmente en el país y que participaron en protestas propalestina, han exacerbado las preocupaciones sobre cualquier expresión de descontento público hacia la administración o sus políticas.
Trump ha estado durante mucho tiempo molesto por las protestas con las que no está de acuerdo. Durante su primer mandato, el presidente envió a las fuerzas del orden contra una multitud pacífica frente a la Casa Blanca que protestaba por el homicidio de George Floyd en 2020. En los primeros meses de su segundo mandato, el presidente ha ampliado sus esfuerzos para sofocar la disidencia y ejercer su poder contra instituciones que lo han enfurecido, incluidas firmas de abogados, instituciones educativas, museos y centros de artes escénicas.
El mes pasado, dijo que intentaría detener la financiación federal para las universidades que permitieran lo que describió como protestas “ilegales”. Trump no ha dicho qué, en su opinión, hace que una protesta sea “ilegal”.
“Esto es algo que vivo todos los días”, dijo Cesar Espinosa, residente permanente legal que también es el director ejecutivo de la organización de derechos civiles de inmigración FIEL Houston, en la reunión comunitaria del sábado. “No tengo miedo, pero estoy constantemente pensando en esto, y es algo que ha tocado de cerca en casa”.
Espinosa agregó: “He aceptado el hecho de que podría haber consecuencias, pero al final del día, podrían intentar llevarme, pero no van a quitar nuestro espíritu”.
Más de 700 manifestaciones relacionadas con la inmigración han tenido lugar en Estados Unidos en 2025, según datos y análisis de la organización sin fines de lucro Armed Conflict Location & Event Data y la Bridging Divides Initiative de la Universidad de Princeton, que rastrean los movimientos de protesta.
Una marcha en Dallas el domingo reunió a unas 1.200 personas, según estimaciones del departamento de policía de la ciudad. Los organizadores de la protesta esperaban al menos 10.000 asistentes, pero dijeron que los temores sobre las operaciones de inmigración podrían haber reducido la participación.
“Es una situación muy única con un entorno político tan hostil en el que nos encontramos ahora. Así que desearía que tuviéramos más personas, pero la realidad es que la gente tiene miedo”, dijo el organizador Domingo Garcia a CNN.
La multitud, que marchó desde una catedral en el centro de Dallas hasta el Ayuntamiento, fue alentada a vestir de blanco y llevar banderas estadounidenses como símbolo de unidad mientras los organizadores pedían una reforma migratoria bipartidista.
Algunos manifestantes reconocieron la ansiedad por asistir a la marcha, pero dijeron que el momento requería que alzaran la voz. Salvador Arthur Cedillo, un veterano de la Marina de 59 años que dijo que los recortes de la administración de Trump al Departamento de Asuntos de Veteranos lo inspiraron a protestar, comentó que la represión del presidente contra la disidencia lo está inspirando a “levantarse y hacer que mi voz sea escuchada”.
Al frente de la marcha estaba el representante demócrata Al Green, quien no es ajeno a la disidencia contra las políticas de Trump. Green, quien representa a Houston, fue expulsado del discurso conjunto del presidente ante el Congreso el mes pasado tras interrumpirlo por criticar sus políticas. Posteriormente, Green fue censurado por la Cámara de Representantes por su interrupción.
La ciudad no es ajena a las movilizaciones a gran escala por la reforma migratoria. Cientos de miles de personas participaron en una marcha en 2006 para protestar contra una legislación propuesta que habría endurecido las penas por inmigración ilegal.
La retórica antiinmigrante del Gobierno de Trump también se ha vuelto personal para muchos manifestantes, incluida Marbella Carranza, quien ha dicho que su hija de 11 años, Jocelynn, se suicidó después de ser acosada debido al estatus migratorio de su familia.
Dirigiéndose brevemente a los manifestantes al final de la marcha, Carranza, con la voz entrecortada, dijo a la multitud en español que nunca había marchado por una causa antes, pero que es importante luchar por la reforma migratoria, especialmente después de “todo lo que mi hija pasó”.
“Solo le pido a la comunidad que continúe luchando, que continúe unida por esta causa y que la muerte de mi hija no sea en vano”, dijo Carranza.
The-CNN-Wire
™ & © 2025 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.