ANÁLISIS | ¿Por qué aloja Arabia Saudita las conversaciones entre Estados Unidos y Rusia?
Por Mostafa Salem, CNN
Arabia Saudita alojará este martes a altos funcionarios estadounidenses y rusos en una reunión de acercamiento de alto nivel, un papel que subraya las aspiraciones del reino de convertirse en un actor global capaz de mediar con éxito en conflictos internacionales. Otro objetivo probable: aumentar la influencia de Riad en futuras conversaciones sobre el destino de Gaza en la posguerra.
En la reunión de este martes entre Estados Unidos y Rusia, el reino espera ir más allá del papel de anfitrión para desempeñar un papel de mediación, según declaró un funcionario saudí a CNN. El equipo saudí estará dirigido por el asesor de seguridad nacional del país.
La ubicación de estas conversaciones –descrita por el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, como una que “en general conviene” a Estados Unidos y a Rusia– es ampliamente considerada una victoria para el líder de facto del reino, el príncipe heredero Mohammed bin Salman, de 39 años. Su misión es transformar su país, rico en petróleo y con un pasado islamista fundamentalista, en una nación capaz de cultivar el poder blando a partir de su inmensa riqueza.
“No creo que haya otro lugar donde el líder tenga una relación personal tan buena tanto con Trump como con Putin”, dijo el comentarista saudí Ali Shihabi, quien agregó que para “Arabia Saudita, (el evento es) prestigioso y mejora el poder blando saudí a nivel regional y mundial”.
Todo forma parte de un cambio más amplio. En los últimos años, Arabia Saudita ha reorientado sus políticas hacia la neutralidad en los conflictos mundiales con la esperanza de atraer miles de millones de inversiones que podrían ayudar a lograr “Visión 2030”, el plan del príncipe heredero para diversificar la economía saudí lejos del petróleo. El príncipe bin Salman se ha retirado significativamente de Yemen tras años de guerra con los vecinos hutíes, está limando asperezas con su rival regional Irán y ha mantenido estrechas relaciones con China y Rusia, todo ello preservando la estrecha relación saudí con Occidente.
Además de acoger combates internacionales de boxeo y festivales de música electrónica, Arabia Saudita trató de proyectar una imagen de pacificador mundial, acogiendo reuniones de donantes de ayuda y conferencias de paz. En agosto de 2023, organizó una cumbre de paz de dos días sobre Ucrania con representantes de más de 40 países (aunque sin Rusia), y en febrero del mismo año, prometió US$ 400 millones en ayuda a Ucrania.
El ascenso del príncipe bin Salman como agente de poder en las conversaciones se debe a su estrecha relación con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que apoyó al joven miembro de la realeza cuando fue rechazado internacionalmente tras el asesinato del columnista Jamal Khashoggi a manos de agentes saudíes.
En 2017, Trump rompió con la tradición al elegir Arabia Saudita para su primera visita presidencial internacional. Incluso después de que perdiera las elecciones de 2020, Arabia Saudita continuó estrechando lazos comerciales con Trump, invirtiendo US$ 2.000 millones en una firma presidida por su yerno Jared Kushner y anunciando planes para construir torres Trump en el reino.
El príncipe heredero también mantiene cálidos lazos con el presidente de Rusia, Vladímir Putin, que se negó a aislar al príncipe tras el asesinato de Khashoggi. El príncipe bin Salman resistió la presión occidental para alienar a Moscú tras la invasión de Ucrania y siguió coordinándose estrechamente con Putin para controlar el suministro mundial de petróleo, incluso poniéndose del lado de Rusia al rechazar los llamamientos de la administración Biden para aumentar la producción de petróleo en 2022. Putin visitó el reino en 2023 y ha cortejado a Riad para que se una a los BRICS, un bloque de países que pretenden contrarrestar la influencia económica de Estados Unidos.
La cobertura de las relaciones de Arabia Saudita en un mundo cada vez más polarizado ha resultado beneficiosa, según los analistas. El príncipe bin Salman fue “instrumental” en la liberación del profesor estadounidense Marc Fogel de la custodia rusa la semana pasada, dijo el enviado de Trump a Medio Oriente, Steve Witkoff. Arabia Saudita, junto con su vecino, Emiratos Árabes Unidos, también logró mediar en varios intercambios de prisioneros entre Ucrania y Rusia.
Este lunes, Witkoff se reunió con el asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Mike Waltz, el secretario de Estado, Marco Rubio, y con el príncipe bin Salman en la capital saudí, Riad, justo un día antes de las conversaciones previstas con el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov; el asesor de Putin, Yury Ushakov; y el jefe del fondo soberano ruso, Kirill Dmitriev.
En particular, las conversaciones de este martes no incluirán a Ucrania. Sin embargo, el presidente Volodymyr Zelensky, que se encuentra en Abu Dhabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos, ha declarado que viajará a Arabia Saudita a finales de esta semana para mantener conversaciones por separado con funcionarios saudíes.
Mientras tanto, los líderes europeos se reunirán en París para debatir una respuesta coordinada a las conversaciones de Arabia Saudita, tras haber quedado fuera de la participación directa, una señal de Washington de que el papel de Europa en materia de seguridad puede haber dejado de ser una prioridad para Estados Unidos.
A más largo plazo, Arabia Saudita puede tratar de utilizar su papel de mediador en la reunión entre Rusia y Estados Unidos para sacar provecho de un asunto regional acuciante: la controvertida sugerencia de Trump de que Estados Unidos se apropie de Gaza y reubique permanentemente a sus residentes.
A principios de este mes, Trump propuso llevar la paz a Medio Oriente reconstruyendo Gaza, devastada por la guerra, con viviendas de lujo al estilo de la “Riviera” y reubicando permanentemente a sus más de dos millones de residentes.
Los países árabes rechazaron rápidamente la idea. A finales de esta semana se celebrará una cumbre en Arabia Saudita en la que se debatirá una contrapropuesta antes de presentarla a Trump.
“Al facilitar el objetivo declarado del presidente Trump de poner fin a la guerra de Ucrania, Arabia Saudita está bien posicionada para acumular buena voluntad en Washington. El reino, que tiene previsto acoger una minicumbre árabe este viernes, podría capitalizar su creciente stock con la administración Trump para ayudar a cerrar la brecha entre las posiciones estadounidenses y árabes sobre el destino de Gaza”, dijo Hasan Alhasan, investigador principal de política de Medio Oriente en el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos en Bahréin.
En los próximos cuatro años, el príncipe bin Salman podría apostar por su estrecha relación con Trump, pero es posible que el príncipe siga encontrándose en una situación difícil al tratar de equilibrar sus intereses regionales en medio de las agresivas exigencias del transaccional presidente estadounidense.
A Trump le gustaría ver normalizadas las relaciones entre Arabia Saudita e Israel, pero en medio de la creciente ira en Medio Oriente por la campaña militar de Israel en Gaza, la defensa de un camino hacia la creación de un Estado palestino es políticamente innegociable para el príncipe bin Salman.
“Alcanzar una paz duradera y justa es imposible sin que el pueblo palestino obtenga sus derechos legítimos de acuerdo con las resoluciones internacionales, como se ha aclarado anteriormente tanto a la anterior como a la actual administración estadounidense”, dijo el reino en un comunicado a principios de este mes en reacción al plan de Trump para Gaza
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